Nuestra historia con esta tierra no es casualidad; es un romance que viene de lejos. Cantabria siempre fue nuestro refugio de verano, el lugar donde el verde de los prados y el salitre del Cantábrico nos atraparon para siempre. Tanto es así que, en 2015, decidimos sellar nuestro compromiso casándonos en Mijares, rodeados de la familia y amigos que hoy también consideran esta zona su hogar
En 2019 decidimos dar un paso más. Encontramos una finca rústica de 3.000 m² en Rubalcaba, un rincón privilegiado en el corazón de los Valles Pasiegos. Nos enamoró su ubicación estratégica: la paz absoluta de la montaña a las afueras de Liérganes, pero con la cercanía necesaria a Santander y sus playas. Sabíamos que ese era el lugar donde queríamos echar raíces
Como todo gran proyecto, el camino no estuvo exento de retos. La pandemia en 2020 puso en pausa nuestras ilusiones, retrasando el inicio de las obras hasta 2023. Durante el proceso de construcción, nos enfrentamos a las dificultades propias de una obra compleja en terreno rústico, superando obstáculos que solo reforzaron nuestra determinación por hacer las cosas bien
Tras años de esfuerzo y perseverancia, a finales de 2025 logramos terminar nuestra vivienda. El resultado es el equilibrio que siempre buscamos: aunar la tradición de los materiales nobles con la funcionalidad de la arquitectura moderna.
Hoy, abrimos las puertas de nuestra casa para que tú también puedas respirar esa misma paz que nosotros sentimos al ver atardecer sobre los valles. Bienvenidos a nuestro rincón en Rubalcaba.