El corazón de la casa es un gran espacio abierto donde salón, comedor y cocina conviven sin paredes y sin prisas. Todo gira alrededor de la luz y del paisaje: grandes ventanales que dejan entrar el verde del exterior y una sensación constante de amplitud y calma.
El salón invita a reunirse sin plan fijo. Sofás amplios frente a los ventanales, conversaciones que empiezan sin darse cuenta y tardes que se alargan entre risas, películas o simplemente mirando el prado.
El comedor, con su mesa de madera, se convierte en el punto de encuentro natural. Desayunos tranquilos, comidas largas de sobremesa y cenas donde siempre queda alguien sentado cuando los demás ya se han levantado.
La cocina abierta, moderna y totalmente equipada, está pensada para cocinar sin aislarse del resto. Mientras alguien corta verduras o prepara café, otros charlan en la isla, sirven una copa o ponen música. Todo ocurre en el mismo espacio, sin separaciones, como si la casa estuviera diseñada para que las horas se mezclen unas con otras.
Es un lugar donde siempre hay vida: alguien cocinando, otro leyendo en el sofá, una conversación en la mesa… y el paisaje acompañando en silencio a través de los ventanales.
En Villa Tatucha hemos cuidado cada detalle para que disfrutes de una estancia inolvidable en un espacio cómodo y pensado para compartir. Queremos que te sientas como en casa y que tu única preocupación sea relajarte, ya sea descansando frente a nuestros grandes ventanales o disfrutando de una barbacoa al atardecer. Para lograrlo, hemos equipado la vivienda con una completa gama de servicios y comodidades modernas diseñadas para cubrir todas tus necesidades y garantizar el máximo confort durante tus días en Cantabria.
Dormitorio en suite.
Un espacio tranquilo, pensado para dormir sin interrupciones y despertarse con la sensación de haber descansado de verdad.
Dos habitaciones dobles
Cómodas, luminosas y silenciosas. Habitaciones perfectas para quienes buscan su propio rincón después de un día compartido.
El territorio de los niños, los primos o los amigos. Risas antes de dormir y planes para el día siguiente. 4 camas de 1.10 para que entre toda la tropa!
Refúgiate en este cálido rincón. Entre madera natural y vistas al valle del rio Miera, es el rincón perfecto para desconectar, leer un buen libro y dejar que el tiempo se detenga.
El refugio ideal para los días lluviosos. Un espacio cálido y funcional donde los más pequeños podrán jugar y dejar volar su imaginación mientras la naturaleza nos rodea.
El momento favorito del día: brasas encendidas, bebidas frías y conversaciones que se alargan hasta la noche.
Poco a poco el jardín se llena de vida, alguien se encarga del fuego, otros preparan la mesa, y siempre hay quien aparece con música o con una botella recién abierta. Es casi un pequeño ritual compartido: el ritual del atardecer, fuego suave, copas frías y conversaciones que se quedan hasta la noche, mientras el cielo se oscurece y nadie tiene prisa por levantarse de la mesa.